viernes, 14 de noviembre de 2008

sexualidad y etica

UNIVERSIDAD PEDAGOGICA NACIONAL
UNIDAD 161 MORELIA
SEDE PATZCUARO

DESARROLLO PSICOSEXUAL

ACTIVIDAD 8

SEXUALIDAD Y ETICA

Asesor de la materia: IGNACIO ABARCA AGUILAR

Trabajo por: Martha Leticia Chávez órnelas


Quinto semestre

LICENCIATURA EN INTERVENCIÓN EDUCATIVA
LINEA: ORIENTACIÓN EDUCACIONAL





NOVIEMBRE DEL 2008

Justificación

Desde mi punto de vista Me parece de suma importancia el tema de la sexualidad ya que la mayoría de las personas y/o de los padres y madres de familia no se dan cuenta de cuando comentar a platicar con sus hijos de la sexualidad, si al el inicio de la adolescencia o hasta cuando sus hijos formalicen un noviazgo, generalmente empieza sola, en el hogar en lo psicosexual, es el placer y satisfacción que necesita cada uno de nuestro ser. Además de que también se pueda definir como las etapas por las que debe pasar un ser humano que son la niñez adolescencia y adultes ya que estas son el desarrollo psicosexual por el que todo ser humano debe pasar debido a que es un desarrollo de nuestras características y de nuestra sexualidad ya que todo cambia conforme pasa el tiempo. Pero realmente creo que el desarrollo psicosexual esta mas presente en la adolescencia ya que es donde nacen sentimientos de inadaptación y dudas sobre la propia identidad, inclinación o maduración sexual. Y en esta etapa es donde buscamos la satisfacción y el placer y displacer de nuestra persona.







Argumentación
La sociedad adulta espera y exige a sus jóvenes y
adolescentes que sean responsables con su vida sexual coital, sin embargo se comportan irresponsablemente en la manera como asumen la educación sexual. Los adultos suponen que con "la pedagogía del NO" y el "terrorismo sexual" sería suficiente para lograr una sexualidad responsable. La prohibición ha sido insuficiente para ejercer control sobre la conducta sexual de los jóvenes y mucho menos para formarla. La familia y la escuela no forman intencional y sistemáticamente la sexualidad. La mayor parte de los adultos dicen a sus hijos que tengan cuidad pero o enseñan como tenerlo. La escuela y la familia aún sigue formando la sexualidad con un esquema supresivo y preventivo: "mira todo lo malo que puede ocurrir si tienes sexocoital". En este trabajo se analiza las agendas sexosóficas de las políticas de educación sexual basadas "solo" en abstinencia y postergación. Se analiza con datos estadísticos de los países desarrollados la ineficacia de estas políticas. Se propone la formación en autonomía. Se cuestiona el papel irresponsable de la familia y la escuela.
La educación de la sexualidad es mucho más que reproducción, relaciones coitales o infecciones de transmisión sexual como el Sida. Es educar para que conozcan su cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los pies, conocer sus capacidades y sus potencialidades de sentir placer. Aprender a aceptarse y que acepten a los demás como son. Educar es enseñar a expresar sentimientos y deseos para ser felices.








Propuestas localizado en la lectura y en otros materiales

Imponer seriedad a las relaciones sexuales

Necesitamos enseñar a nuestros adolescentes que los comportamientos tienen consecuencias, y que somos responsables de las consecuencias de nuestros actos.
Tiene en cuenta los propios sentimientos, valores y actitudes para tomar decisiones respecto a la vida sexual.
Tiene la capacidad de aplazar el placer y la gratificación en situaciones que ocasionarían problemas y consecuencias negativas para si mismo y otras personas.
Decide libre, consciente y autónomamente.
Cuando la vivencia sexual está asociada a un sentido que le da significado a la experiencia sexual y amorosa.
La responsabilidad será el producto de un largo y complejo proceso de formación que implicará la estructuración de conocimientos, valores, actitudes positivas, habilidades y el desarrollo de una adecuada
autoestima.

Ayudar a construir los sistemas personales de control de la propia conducta (nivel psicológico) y enseñar un concepto más adecuado de libertad (nivel ético).

Promover la educación efectiva.

La
persona se hace cargo de los propios actos y decisiones.
Tiene en cuenta las consecuencias de los propios actos sobre si mismo y los demás.




SEXUALIDAD Y LA ÉTICA
Abordar la sexualidad juvenil desde un punto de vista ético, no implica desautorizar viejos discursos, ni proponer uno nuevo o absoluto. Se trata, más bien, de abrir espacios de diálogo y discusión plural que otorguen la posibilidad de examinar las carencias y contradicciones entre los distintos discursos y prácticas de la sexualidad.
Hay otros problemas reales planteados por la sexualidad. Los principales son tres: la procreación, la fuerza del impulso, las expectativas. Estos siguen vigentes en nuestra sociedad.

Se le Llama soluciones éticas, Porque tienen relación con las dos grandes preocupaciones éticas: cómo ser feliz y cómo conseguir una convivencia digna. La ética no es coacción, sino aumento de posibilidades.


LA EDUCACIÓN ÉTICA Y LA SEXUALIDAD
La educación ética, pretende ponernos en buenas condiciones para cumplir las dos funciones mencionadas: ser felices y llevar una convivencia digna. Mi propuesta es que tiene que estructurarse en tres niveles:




Ø Primer nivel: La educación afectiva;
Que consiste en educar los deseos, los sentimientos y los apegos, así como hay deseos que se puede educar ay deseos que no se pueden educar.
Un “estilo afectivo”, que nos hace reaccionar de acuerdo con una pauta sentimental, con mas frecuencia de la debida. Una persona “pesimista” tiende a considerar con demasiada facilidad que no hay salida. Una persona agresiva tiende a considerar cualquier cosa como una ofensa. Una persona optimista tiende a ver sólo el aspecto positivo sin reparar en las dificultades. Hay estilos afectivos buenos y malos. Unos nos ayudan a vivir y otros resultan un serio obstáculo. La timidez, la cobardía, la agresividad, el pesimismo, la envidia, la culpabilización excesiva, son malos estilos afectivos.
La educación sexual a este nivel consiste en descubrir cuáles son las creencias básicas sobre la sexualidad que un adolescente está configurando: acerca de su imagen sexual, acerca de las posibilidades de una relación, acerca de los modelos de masculinidad y feminidad, acerca de lo decente y lo indecente. La convivencia sexual es un arte de gran complejidad, para el que hay que estar preparado.
Una segunda creencia: lo que se hace por amor nunca debe costar esfuerzo. Si cuesta esfuerzo, no es sincero. Una tercera creencia: la importancia del sexo en la vida humana.
En las relaciones de pareja resulta extremadamente dañino confundir el amor con un determinado tipo de apego. Una expresión tan aparentemente amorosa como “no puedo vivir sin ti”, puede no tener nada que ver con el amor. Puede hacer referencia a cualquier tipo de dependencia de la otra persona, tal vez destructiva.


Ø Segundo nivel: la formación de los sistemas psicológicos de comportamiento autónomo.
Son, al menos, cuatro tipos de destrezas que se aprenden, y no son innatas, sino que se van adquiriendo a lo largo de los primeros años de vida, según una cierta secuencia, y de mejor o peor manera. Esto supone que en cada momento conviene que la educación fomente esta capacidad para actuar autónomamente.

Primera destreza: la capacidad de bloquear el impulso. Segunda destreza: la deliberación. Tercera destreza: decidir. Cuarta destreza: la capacidad de soportar el esfuerzo.



Ø Tercer nivel: la educación ética.
La finalidad de la educación afectiva y volitiva es poner a una persona en las mejores condiciones posibles para poder ser feliz. Pero la felicidad es un proyecto privado que sólo puede realizarse integrándolo en un proyecto común. Siempre necesitamos la colaboración de los demás.
El sistema de la dignidad impone deberes hacia los demás y hacia uno mismo. No es justo que los demás me traten indignamente y tampoco es justo que yo me trate indignamente.

Preceptos éticos universales:

1.- No hagas a otro lo que no quisieras que te hicieran a ti.
2.- No te hagas a ti lo que te parecería mal hacer a otro.

La educación ética intenta explicar racionalmente por qué necesitamos afirmar la dignidad de todas las personas, qué significa eso, qué supone para nuestra vida que nos consideren dignos, a qué nos obliga respecto de los demás, qué ocurre cuando se deja de reconocer la dignidad de una persona o de un colectivo.
La buena educación afectiva será aquella que pone en buenas condiciones para ser feliz, lo que implica para poder colaborar a una vida digna. Por eso, en la primera infancia los estilos afectivos que conviene fomentar son los siguientes:

1.- Sentimiento de seguridad
2.- Compasión
3.- Indignación
4.- Respeto,
5.- Sentimiento de la propia eficacia,
6.- Capacidad de aguante.










Conclusión personal:

Creo que todo esto anterior es de suma inportantacia ya que todo comienza desde el seno familiar.
Una de las mayores preocupaciones que tienen los adultos respecto a la
juventud se relaciona con la forma como están viviendo su sexualidad y los efectos de esta sobre su salud sexual. La familia, la escuela, el estado y la sociedad en general esperan que los jóvenes sean "responsables" con su sexualidad. No sólo lo esperan, también lo exigen. Sin embargo es evidente la "irresponsabilidad" con la cual los adultos asumen sus funciones en la educación sexual. Paradójicamente la sociedad adulta pretende, a partir de "una educación sexual irresponsable", que la juventud y la adolescencia "vivan responsablemente la sexualidad". Es fácil para los adultos señalar la irresponsabilidad de la juventud en su sexualidad, pero muy difícil para ellos señalar y asumir la propia irresponsabilidad respecto a la educación sexual. Para los adultos es difícil asumir la sexualidad coital y no coital en la edad adolescente, algunos preferirían que no tuviesen experiencias y relaciones sexuales, otros suponen que NO las tienen, aunque sospechan que SI, prefieren no saber sobre eso y se hacen los locos; otros adultos pretenden que la juventud lleve, si así lo deciden, una vida sexual, pero responsable. Podríamos afirmar que la ideología adulta tradicional y todavía imperante en nuestra sociedad es educar a la juventud para que no tenga relaciones sexuales antes del matrimonio. Por eso considero importante la comunicación entre padres e hijos

mitos, tabaus y estereotipós

MITOS SOBRE LA SEXUALIDAD (martha leticia chavez)
Pretender interpretar la evolución de la sexualidad únicamente desde el ángulo biológico es asimilar una sola arista del problema y sabemos que hay múltiples factores de toda índole que interfieren en esta. En el seno de nuestra sociedad el sexo no es solo la capacidad de reproducirse, es también una capacidad social de atracciones, uniones de interacciones organizadas y que pueden llegar a ser un factor de desigualdad. La sexualidad encierra en su núcleo a nuestra identidad, nuestra individualidad, nuestro género, nuestro ser.
Uno de los grandes obstáculos que encontramos para la compresión de nuestra sexualidad, es darnos cuenta de que estamos marcados por las actitudes de las sociedades pasadas respecto al sexo;1 por ello, para la compresión de las dificultades actuales en torno a la sexualidad es importante revisar y analizar nuestro pasado histórico.
Analicemos por separado a hombres y mujeres, pues hay diferencias en los mitos y tabúes encontrados según el sexo y consideramos que aún antes del nacimiento ya se empiezan a gestar. A la mujer desde que está en el vientre de su madre se le coloca en el famoso mundo rosado, los colores de asignación femeninos son los suaves y tonos pasteles; de ella se espera sea dulce, cariñosa, afable, suave, pasiva y todo ello marca hasta sus juegos infantiles y profesiones futuras. Por definición se constituyen los mitos femeninos:
Mujer es igual a madre (primera y suprema aspiración femenina).
El amor femenino debe ser romántico.
Debe tener una pasividad erótica (no debe tomar nunca ella la iniciativa, parte activa en los lances amorosos).
A las mujeres se le lastra el autoestima y el autoerotismo, pues no le es permitido manifestar sus deseos, pasiones y necesidades sexuales. Se niegan para ella los espacios públicos porque es de la casa. Se le prepara desde niña para la maternidad (su función principal como sexo), y se le enseña que debe ser buena madre, esposa fiel monogámica, cariñosa, dulce, comprensiva, no se le estimula el disfrute de la sexualidad, se limita la expresión de su conducta sexual, en fin, se le prepara para satisfacer y atender necesidades de otros.
Por todo lo anterior, se han ido creando mitos y tabúes en la sexualidad femenina, entre los que tenemos los siguientes:
Miedo a la desfloración por la posible brusquedad del primer coito.
Poca utilización de caricias, porque por la educación recibida se imposibilita manifestar sus deseos y necesidades sexuales, y se les acostumbra a jugar un papel pasivo dentro de ellas.
Fingir el goce sexual, porque se reitera el temor a expresar sus necesidades y a que su pareja las rechace. En gran número de ocasiones la mujer no lograr el placer sexual por tener un compañero sexual inepto en técnicas cóitales
El amor masculino es sinónimo de sexo y de placer porque se le inculca el disfrute con la sexualidad ante todo. Debe tener una agresividad erótica, pues tiene que ser él quien tome la iniciativa, la proposición y haga todo en las relaciones sexuales. Después de todo lo anterior, el hombre debe ser padre (esto en un último lugar, lo cual lo diferencia del sexo femenino); no obstante, también al varón desde el punto de vista social se le expropian espacios vitales masculinos, tales como:
No se le permite expresar sentimientos pues los hombres no lloran y no se quejan, lo que repercute en su salud y su sexualidad de forma negativa.
Se le expropia de su propia sexualidad, por el supuesto papel de hombre (pene de oro). El pene está a disposición de cualquier mujer, independientemente de sus propios deseos, su sexualidad a disposición de la mujer, no a la de él según sus deseos, lo que lo puede poner en situaciones de conflicto en torno al desempeño de su sexualidad. Desde niño se sobredimensiona el papel del pene, se le acaricia cuando es niño a la hora del baño, se hacen alusiones de para qué servirá cuando sea grande, y se alaba según su tamaño. El hombre debe ser viril erotizado, con posibilidad de ser infiel a su compañera y con papel de proveedor, y en último lugar entonces ser padre.
MITOS Y TABÚES EN LA SEXUALIDAD MASCULINA TENEMOS LOS SIGUIENTES:
El tamaño del pene puede ensombrecer el desempeño sexual masculino, pues cuando no se considera con grandes dimensiones lastra la autoestima y disminuye el rendimiento sexual, a pesar de conocerse científicamente que el tamaño no determina la capacidad del disfrute de la pareja humana, pero desde lo ancestral nuestra cultura es fálica y se sobredimensiona el tamaño del pene.5
Hacer el amor es solo con penetración todo lo cual demuestra escaso conocimiento y poca fantasía erótica, pues hay múltiples formas de hacer el amor, y no todas llevan implícita la penetración del pene.
Tener siempre varios coitos en una noche porque desde lo masculino es el cumplimiento del estereotipo sexual impuesto, y se considera como síntoma de fortaleza, pero cuando no se logra disminuye la autoestima masculina; sin embargo, esto demuestra el desconocimiento de la fisiología sexual pues no siempre es posible lograrlo.
El hombre tiene que tener siempre el papel activo en las relaciones sexuales, lo que demuestra aún hoy cómo se limita la expresión de la sexualidad femenina.
El orgasmo debe ser simultáneo para lograr el pleno disfrute sexual, y de no ser así se demuestra desconocimiento de la fisiología sexual humana.
Considerar como sucio el sexo oral viene dado por los estereotipos sexuales sexistas, pues desde la antigüedad en Grecia este tipo de intercambio sexual era considerado como sucio, lascivo y bajo; aún hoy en nuestros días este tipo de contacto sexual tiene detractores, aunque hace ya años Kinsey, demostró que era una práctica normal en la expresión de la sexualidad humana y un alto número de personas en Estados Unidos la practicaban. No obstante, por legislación hoy en día en ese país en varios estados está prohibida aun en parejas heterosexuales.


ESTEREORIPOS SOBRE LA SEXUALIDAD

Es distinto compararnos mujeres y varones con la intención de conocernos mejor, que buscar diferencias entre unos y otras para postular la superioridad de un sexo frente al otro y, lamentablemente, éste es el ángulo desde el que, con mucha frecuencia, se aborda la cuestión. El resultado es la falta de respeto a uno y otro sexo. Conocernos mejor unos a otros supone una actitud en la que estén presentes los valores de la tolerancia, la igualdad y la justicia.Así, uno de los aspectos de la vida humana donde la intolerancia resulta más perniciosa es, precisamente, el de la sexualidad, pues allí se manifiesta como la guerra del ser humano contra sí mismo, del varón contra la mujer y de la mujer contra el varón. Nacemos en una sociedad que prescribe las conductas y los comportamientos que considera idóneos para cada sexo. La familia, la televisión e inclusive la escuela, enseñan a los individuos a comportarse de una forma que consideran típica de cada sexo, y ello induce a que cada persona asuma un papel sexual: un estereotipo masculino o femenino.
Estos estereotipos son adoptados por niños y niñas, pues están ahí como las expectativas familiares y sociales a las que deberán ajustarse si quieren ser aceptados: es lo que se espera de ellos y de ellas. En todas las sociedades han regido ciertos estereotipos dominantes y, a pesar de que varían de lugar en lugar y de tiempo en tiempo, todos se caracterizan por presentarse como la norma promulgada, como lo que debe de ser sin que se consideren las tendencias particulares de cada individuo: "Los niños no lloran" o "Tú eres niña: no puedes hacer eso" son fórmulas harto conocidas en las que se resumen los estereotipos dominantes que nuestra sociedad prescribe para cada sexo desde la infancia.